Una revolución tecnológica, el fin de una guerra mundial, una sociedad en plena transformación. Bailes, fiestas, arte, gastos, opio y lujo. Hace un siglo, la década de 1920 estuvo marcada por el renacer de la posguerra. Fueron los “locos años veinte” para una sociedad que aprendía a transitar un mundo nuevo. Hoy, cien años después, pareciera que habitamos una década no tan distinta. Adictos al celular y cada vez pensando menos, delegando todos nuestros deberes a una máquina.
Después de todo, somos otra generación que intenta descifrar su propio tiempo, aprendiendo a vivir en un mundo igual de impredecible.
Un aumento inconmensurable del conservadurismo. Wellness. Clean girl look. Microtendencias. Tu tiempo en pantalla aumentó un 12% la semana pasada. Promedio diario: 7 h 23 min. Una hiperconectividad que nos hace cuestionar si realmente existe algo nuevo, si hay maneras de crear, o si, artísticamente hablando, ya está todo hecho. La inteligencia artificial poniendo en jaque los oficios creativos, automatizando procesos, eliminando las editoriales de moda y reemplazándolo por rostros creados en base a códigos. ¿Dónde reside el valor de esta década? ¿Qué opinan distintos creativos sobre ella?
Esta segunda edición de “En sus 20s” busca reunir siete voces de la escena creativa chilena y sus miradas ante una época cuyo denominador común parece ser el cambio, la incertidumbre y la falta de autenticidad.
En sus reflexiones residen miedos y preocupaciones, pero, a la vez, nace un impulso potente por cuidar aquello que nos hace humanos y vivir nuestros propios locos años veinte con autenticidad.
20S: ¿Cómo definirías esta década?
FOCUS

Matías Carballo (2003), también conocido como Focus, es un director audiovisual chileno dedicado principalmente a la realización de videos musicales. Desde la escritura y la dirección hasta el montaje y la edición, Matías ha plasmado su visión en las piezas visuales de artistas como Kid Voodoo, Young Cister y AKRIILA.
20S: ¿Cómo definirías esta década?
FOCUS: Respecto a lo audiovisual, noto que ha habido una constante evolución en todo ámbito. El género audiovisual ha intentado poco a poco aspirar a hacer cosas cada vez más grandes.
A mi parecer, hace un par de años atrás se hacían videos muy básicos, pero eso ha ido cambiando. Ahora los videos son más conceptuales y con más historia; se intentan hacer cosas distintas y cada vez va mejorando. Hay muchos chicos que están aspirando a más, por lo que siento que va por muy buen camino.
Otra parte que define harto al arte audiovisual es la constante evolución que, por ejemplo, está teniendo hoy en día el tema de la inteligencia artificial. Por mi parte, no soy muy partidario de usarla: siempre voy a preferir la mente humana y el crear con otro ser humano, pero siento que eso va a cambiar el juego de cómo se crean las cosas.
Ahora cualquier persona puede crear sin mayor esfuerzo, lo que nos puede jugar en contra, porque siento que no se le va a tomar tanto valor a una producción que sea 100% con personas, con mentes, conectadas en un mismo proyecto para hacer algo, para contar una historia y armar un proyecto. Hay que tener cuidado con eso.
Es muy fácil hoy en día llegar y crear. Muy, muy fácil. Aparte, la inteligencia artificial cada día mejora y se hacen cosas increíbles que son difíciles de crear a mano. Siento que en Chile se está buscando hacer cosas mejores y aspirando a más. Pero también aparece el tema de la IA, que puede jugar en contra y hacer que se pierda un poquito el valor de lo que es este arte.
Jose Estrada

Jose Estrada (2001) es un fotógrafo, estilista y director creativo peruano radicado en Chile. Con una sensibilidad visual única, ha dejado su huella en la escena local, liderando proyectos como la edición 2025 de Crash Gallery y publicando en revistas internacionales como Sicky Magazine.
20S: ¿Cómo definirías esta década?
JE: Definiría esta década con la palabra “transición”. Estamos viviendo una época en la que muchas estructuras cambian al mismo tiempo: la manera en que construimos identidad, consumimos cultura y nos comunicamos, incluso emocionalmente, entre nosotros.
Estamos hiperconectados, con acceso inmediato a imágenes, opiniones, música y referencias
culturales, formas de vida muy distintas. Ahí aparece algo que me parece muy representativo de esta década: el fenómeno del cringe. Más allá de ser una palabra de internet, culturalmente revela algo mucho, mucho, mucho más profundo sobre cómo nos estamos relacionando. Habla de un miedo colectivo a la vulnerabilidad, al ridículo, a mostrarse genuino o a expresar algo demasiado honesto.
Las personas ya no solo piensan en cómo actuar frente a una audiencia digital, sino también ante sus cercanos. Vivimos una especie de hiperconciencia constante sobre cómo somos percibidos, lo que cambia inevitablemente la forma en que hablamos, mostramos afecto, nos emocionamos y construimos nuestra personalidad públicamente.
Estamos atravesando un cambio muy fuerte en la sensibilidad colectiva. Es una época polarizada y acelerada, donde las opiniones y tendencias cambian constantemente. Todo parece moverse demasiado rápido y eso también genera cierto agotamiento emocional.
Existe una necesidad profunda de autenticidad y conexión emocional, de experiencias humanas honestas; gran parte del arte, la música, la moda reaccionan directamente a esa tensión. Por eso la palabra transición me hace tanto sentido, porque todavía estamos intentando entender cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás, con esta nueva forma de existir tan expuesta y tan digitalizada al mismo tiempo. Probablemente, en unos años más, vamos a mirar esta década con mucha más claridad y entenderemos mejor cómo transformamos emocional y culturalmente nuestra manera de vivir.
Ricardo Bittelman

Ricardo Bittelman (2002) es un estilista y director creativo chileno. Su trabajo ha sido publicado en medios internacionales como A2Z Fashion Magazine y Folié Magazine. Con una mirada cinematográfica y reminiscente de lo antiguo, Ricardo busca provocar emociones e impactar de manera multisensorial mediante aquello que describe como una creación de universos.
20S: ¿Cómo definirías esta década?
RB: Yo definiría esta década como una de cambios inesperados y mucha incertidumbre. Partimos en 2020 con una pandemia global que literalmente cambió la vida de todos, de un minuto a otro. Tuvimos que adaptar nuestro ritmo, nuestra forma de relacionarnos, de trabajar y de crear. Creo que, desde ahí, la década nunca dejó de estar acelerada.
Empezamos a vivir cambios globales y tecnológicos cada vez más rápidos. La tecnología evolucionó a una velocidad impresionante y, de un minuto a otro, nos sorprendió la inteligencia artificial, de una forma masiva. Por un lado fue una amenaza, pero también apareció este desafío de cómo podemos adaptarnos a este mundo nuevo sin perder lo humano en el proceso.
Creo que para nosotros como creativos eso ha sido especialmente importante: destacar y preservar la sensibilidad, la experiencia, la visión y el trabajo humano en una era tan tecnológica, sin quedarnos rezagados. Algo que encuentro muy interesante de esta década es cómo cada persona ha reaccionado de manera distinta frente a este estímulo o sobreestímulo digital y frente a estos cambios constantes.
Por un lado hay gente que se refugió, desde el miedo. Otros que decidieron ir más lentos y seguros, y otros que decidieron ir completamente en contra de la corriente. Siento que esta diversidad también ha definido mucho el espíritu de estos años.
Anne-Sophie Cataldo

Anne-Sophie Cataldo (2001) es una cientista política, gestora cultural, fotógrafa y diseñadora de vestuario autodidacta [@proyecto___1 / @ pop___disaster] y directora creativa chilena. En la época pospandemia, se aventuró como coproductora de Histerya Colectiva, un proyecto en el que convergen la música, la moda y el arte en un mismo lugar. Desde una fiesta hasta un mercado de ropa, su objetivo es construir espacios que inspiren y generen conexión genuina.
20S: ¿Cómo definirías esta década?
AS: Se me vienen muchas cosas a la cabeza, pero lo que me queda rondando tiene que ver con la sobreestimulación. Hay tantas cosas pasando —imágenes, tendencias, contenido, la presión por ser productivos— debido a la hiperconexión. Parece que toda nuestra identidad está ligada a las redes sociales, lo que genera una sensación extraña de vacío o cansancio colectivo.
Existe una presión constante por transformar todo en contenido. Hoy todos de alguna manera construimos una versión visible de nosotros mismos en internet. La identidad ya no es fija, es fragmentada y cambiante. Diseñamos una personalidad según la red, la plataforma o la escena que habitamos. Vas a un museo o a un concierto e, inconscientemente, lo primero que haces es sacar el celular y tomar una foto para que los demás sepan que estuviste ahí. Uno muestra diferentes versiones suyas, una identidad fragmentada. Mark Fisher hablaba un poco de eso.
Hoy la gente ya no busca solo consumir, sino pertenecer a una comunidad, a una estética. Los k-popers, la estética pokemona, que ahora está volviendo. Por eso los espacios creativos generan tanta conexión. Ser auténtico es difícil porque vivimos expuestos y observados. Las redes sociales hicieron que nuestras personalidades se transformaran en estéticas y en performance. Hoy, la autenticidad no significa necesariamente ser natural; todos editamos y curamos lo que mostramos y lo que al final somos... pero no somos. Lo dejo, como una pregunta retórica.
Catalina Jiménez R-T

Catalina Jiménez Ruiz-Tagle (1997) es una publicista chilena enfocada en la dirección creativa y de arte. Su trabajo consiste en la producción de espacios escenográficos para eventos de marketing BTL. Desde la construcción de mundos oníricos y fantasiosos hasta brandear edificios completos e incluso llevar a cabo matrimonios dentro de museos, la directora creativa de Grupo Mass+ carece de límites a la hora de dar vida a un evento.
20s: ¿Cómo definirías esta década?
CJR-T: Si tuviera que definir esta década, lo haría como la de la revalorización de lo humano. Puede sonar contradictorio porque vivimos el momento más tecnológico de la historia, pero tras la pandemia, el encierro, las pantallas y la inteligencia artificial, hemos vuelto a darle valor a lo humano.
Después de vivir los primeros años de esta década, nos dimos cuenta del valor que tienen las cosas que antes dábamos por sentado, como juntarnos con amigos, compartir un espacio con personas, vivir una experiencia en tiempo real o simplemente sentirnos parte de una comunidad. Algo parecido pasa hoy con la inteligencia artificial. Más que reemplazar la creatividad, nos obliga a preguntarnos qué es lo que valoramos de ella.
Cuando una herramienta puede generar imágenes, textos e ideas en un segundo, uno se da cuenta de que, al final, el valor no está solamente en producir, sino en tener una mirada propia. Por eso creo que una de las palabras más importantes de esta década es el criterio.
Hoy en día todos tenemos acceso a las mismas herramientas, a las mismas referencias, a una cantidad infinita de información. La diferencia ya no está en quién puede generar algo nuevo, sino en quién tiene la capacidad de interpretar lo que está pasando, conectar ideas y decir qué vale la pena decir y cómo decirlo.
Las líneas entre las disciplinas son mucho más difusas. Antes la moda era la moda, la música era la música; hoy se puede transformar un videojuego en una colección de moda. Las referencias ya no son de una industria específica, sino que pertenecen a la cultura. La creatividad hoy día tiene menos que ver con la ejecución y más con tener una mirada; con ser capaz de observar distintos mundos, conectar los puntos y transformarlos en algo relevante. Ahí va el criterio. Mientras más espacio ocupa la tecnología, más valor le damos a lo que esta no puede reemplazar, como estar con otras personas, emocionarnos, compartir experiencias y tener una mirada propia.
Savka Antoine

Savka Antoine (1997) es una Make Up Artist chilena. Amante de la elegancia y la armonía visual, ha colaborado con marcas de renombre como Lacoste, y Prüne. Su trabajo también ha sido publicado en revistas como Vanguard Magazine. A través del maquillaje, Savka logra construir un imaginario propio, uno en el que el objetivo no es transformar, sino resaltar aquello que hace única a cada persona.
20S: ¿Cómo definirías esta década?
SA: Definiría esta década como una de identidad reconocible, pero no totalmente establecida. Esa es justamente su fortaleza. Es una mezcla de contradicciones y exceso de referencias, donde internet ya no sólo inspira, sino que define el panorama.
Hoy lo editorial no se ve solo en revistas físicas, también abarca Instagram, Pinterest y lo que se viraliza en internet en general. Para mí eso define mucho la imagen actual. Personalmente no me encanta; tenemos que buscar identidad y crear nuestro propio imaginario dentro de un universo de contenido. Creo que esta década no se trata de inventar nada nuevo, ya está prácticamente todo hecho. Para mí, el desafío está en reinterpretar y darle identidad a lo que se define como moda hoy.
A pesar de todo, destaco que la moda hoy es algo mucho más emocional, en constante cambio, inclusión y mezcla. Es un tremendo desafío para los creativos que estamos construyendo proyectos acá en Chile, que muchas veces se crean desde la limitación y no desde una industria masiva y high fashion con presupuestos amplios. Creo que eso lo hace algo muy contemporáneo y propio.
Es más híbrido e intuitivo. Eso también nos ha permitido afinar bastante el ojo. Buscar lo sofisticado dentro de una industria fragmentada, súper pequeña y muchas veces elitista. Hay mucha inspiración de afuera, pero reinterpretada aquí. Siento que como creativos en la industria chilena tenemos una deuda con el desarrollo de la estética y del editorial en el país. Yo no romantizo buscar tanto afuera; para mí, la tarea es alimentar, hacer crecer y desarrollar lo local. En Chile aún no se invierte lo suficiente en medios que den visibilidad a lo que está pasando en términos de moda acá. Esta década para mí se trata mucho de buscar, direccionar y también posicionar lo local.
Marena Sánchez

Marena Sánchez (2000) es una modelo chilena. Tras terminar la enseñanza media, viajó a China en busca de una carrera en la moda. Hoy la representan We Love Models y Tokyo Rebels. Lejos de la veta comercial, Marena ve el modelaje como un vehículo de expresión artística y emocional. Su trayectoria incluye proyectos en Japón, Corea del Sur, China e Italia, además de colaboraciones con revistas internacionales como Schön! Magazine y L’Officiel Malaysia.
20S: ¿Cómo definirías esta década?
MS: Qué loco darse cuenta de lo que significa el tiempo. Llevamos apenas seis años de esta década; seis años en los que el mundo se ha sacudido bastante, entre progresos, retrocesos y estancamientos. Empezamos con un planeta que tuvo que decir alto. Un año y el primero, encerrados con los sueños en las manos. Un inicio de década que comenzó en el silencio, la preocupación y el refugio. Pero el tiempo corría y, con eso, las ansias por explorar un mundo clausurado.
Este inicio me tomó por sorpresa. El final de los dos mil diez fue de película. Chile cayéndose a pedazos por la corrupción y los abusos, gritando “ya basta”. Por otro lado, fue un final con mucha aventura. Recién había regresado de mi primera temporada como modelo internacional en Shanghái. Yo, con 18 años, recuerdo haber vuelto con una ambición enorme y, siendo tan chica, me sentía fuerte y esperanzada con lo que se venía.
Pasar de Shanghái a Roma y luego al confinamiento en San Fernando fue brutal. Fue una época de mucha introspección. El consumo perdió el control y nosotros nos fuimos con cada scroll. Era despertar, doomscroll, comer y dormir. Todo carecía de sentido. Nadie sabía nada y el miedo abundaba. A finales de 2020 logré viajar a Japón a modelar. Escapé del encierro a un lugar donde la vida era más normal. Durante tres años viví entre Latinoamérica y Asia. En septiembre de 2023, decidí volver.
Siento que crecer en los años 20 se trata de intentar, fallar, aprender y lograr. Son años clave para lo que seremos. Esta mitad de década significa para mí una demostración de que los sueños sí se cumplen. Ha sido un inicio muy movido, con altos y bajos. Ahora me tiene curiosa lo que vendrá. Se nos muestra un futuro algo oscuro, con guerras, luchas de clase y figuras políticas que oscurecen el sendero. Suena un poco desesperanzador, pero también, de cierta forma, motiva. Si tuviera que escoger una palabra para describir esta época, sería “adaptabilidad”. Pasamos por tantas cosas y aún así elegimos emprender. Por más desesperanzador que se vea el camino, se continúa con resiliencia, corazón y mente.

